Sierra Norte de Madrid

La Sierra Norte de Madrid transmite paz, pero, lejos de lo que parece, cuando empiezas a tirar del hilo descubres que por estos valles han pasado marqueses poetas, reinas en plena guerra dinástica, equipos de rodaje, barberos amigos de Picasso, auténticos aventureros, pintores de renombre… y, ahora, tú con ganas de escaparte unos días.

Aquí no solo te tienes que quedar mirando la chimenea y a las musarañas. Tienes mucho por hacer, eso sí, si quieres: caminos fantásticos para montar en bici o recorrerlos a pie, birdwatching, piragüismo, parapente, equitación…

Desde Caoslos puedes vivir más de mil y una Sierras Norte de Madrid, porque no hay solo una. Tú eliges cuántas descubrir.

Marqués, reina, barbero y pintores: elenco inesperado

Lo que te decía: por aquí no solo han pastado vacas.

El marqués de Santillana, Íñigo López de Mendoza, no debía de ser mucho de quedarse en su villa medieval amurallada, el precioso Buitrago del Lozoya, porque en los versos de sus serranillas aparecen Loçoyuela (Lozoyuela) o Loçoya (Lozoya), pueblos serranos que hoy siguen por aquí tan presentes.

La historia de esta zona se pone aún más novelesca con Juana de Castilla “la Beltraneja”, protagonista de una de las guerras de sucesión más sonadas del siglo XV. (No, no era Juana “la Loca”, pero el culebrón tampoco se queda corto).

Si pasamos siglos y nos centramos en el XX, destaca la figura de un barbero —sí, lo que lees—: se llama Eugenio Arias, nació en Buitrago y era amigo íntimo de Pablo Picasso. Arias donó a su pueblo los dibujos, cerámicas y pequeños tesoros que el pintor le regaló y así nació el Museo Picasso – Colección Eugenio Arias.

En un lugar más recóndito de la Sierra del Rincón, en La Puebla de la Sierra, el pintor y escultor Federico Eguía se atrevió a unir arte y naturaleza para crear el Valle de los Sueños, un auténtico museo al aire libre. También en este pueblo se encuentra el Museo de Dibujo y Obra Gráfica, que expone obras de Pablo Picasso, Eduardo Chillida, Antonio López, Antoni Tàpies o Miquel Barceló, además de numerosas obras de arte contemporáneo japonés.

La Sierra Norte de Madrid no va a dejar de sorprenderte.

Una Sierra de película

 Si al recorrer Buitrago del Lozoya sufres un déjà vu, no es porque en tu vida anterior fueras el marqués de Santillana: es porque ha sido escenario de numerosas películas. Si eres cinéfilo o te has pasado las tardes de tu infancia viendo Cine de Barrio seguro que alguna te suena: Cabriola (1966), Finanzauto 67 (1968), Así en el cielo como en la tierra (1995) o Mortadelo y Filemón. Misión: Salvar la Tierra (2008), por nombrar solo algunas.

Los paisajes montañosos de la Sierra Norte inspiraron, en plena fiebre de El Señor de los Anillos, una ruta para los fans de la historia. Es cierto que no es difícil imaginarse, por los enclaves naturales de la región, a elfos, magos, enanos, hobbits y otros seres poderosos. Eso sí, la Tierra Media se queda en el imaginario colectivo, porque la ruta se quedó en una iniciativa.

La Sierra Norte: naturaleza, el antídoto contra el asfalto

La Sierra Norte de Madrid es la prueba de que tu cuerpo y tu cabeza funcionan mejor cuando los sacas del asfalto. Aquí te da el sol en la cara (vitamina D gratis), pisas tierra, haces tu propio “baño de bosque” y descubres que el silencio no es una app, es un sitio. Es un parque de atracciones natural para peques y mayores: rutas fáciles, pistas anchas, charcos, piedras que trepar y montes que cansan.

Si vas en bici, tienes CiclaMadrid cruzando la zona para encadenar pueblos y embalses; si prefieres caminar, la red de caminos Carpetania te lleva de pueblo en pueblo y las rutas por los embalses de la Sierra Norte te regalan agua, montes y cielos enormes.

El Hayedo de Montejo pone el toque de bosque de cuento; la Reserva de la Biosfera de la Sierra del Rincón y el Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama recuerdan que esta es la esquina más mimada (y protegida) de la Comunidad; y los pájaros hacen su vida tan bien que esto es destino ornitológico sin necesidad de disfrazarte de experto.

Aquí la relajación no es una playlist, es mirar la sierra y que se te olvide qué día es. La Sierra Norte de Madrid es perfecta para hacer eso que llaman “estar presente”: respirar hondo, notar el cuerpo, escuchar el silencio y, de vez en cuando, algún cencerro de fondo para que recuerdes dónde estás y comprobar que, efectivamente, sigues vivo. Llámalo mindfulness, llámalo parar un poco, llámalo naturaleza en estado vivo.

Y esto es solo una parte de lo que se cuece aquí

Además de montes y embalses, en la Sierra Norte se investiga cómo vivían nuestros “vecinos” de hace miles de años en los yacimientos de Pinilla del Valle, se prepara el Museo del Valle de los Neandertales y, más reciente, el proyecto “Paredes que hablan” ha llenado varios pueblos de murales sobre fauna, flora, oficios, mitología, infancia o mujeres rurales. Vamos, que aquí hay naturaleza, historia, arte al aire libre…

¡A menos de una hora de Madrid!

¿Cómo llegar?

En coche: N-1, Kilómetro 83

Mapa Madrid Aoslos