Volviendo al siglo XXI, la citada ermita ya no existe, pero a la zona de la salida del pueblo la seguimos llamando con ese nombre. En el pueblo puedes ver un reloj de sol, un edificio rehabilitado donde se encuentra la fragua, un potro y diferentes fuentes colocadas estratégicamente en zonas por donde pasaba la reguera, como la llamada “La Cañada”, que cuenta con abrevadero para que bebieran las vacas, o la de la plaza.
Resaltan, como joyas arquitectónicas del pueblo en su Calle Real, “La Casa de las Patatas” y la iglesia de San Isidro Labrador, de estilo rústico y tradicional, que bien puede recordar, salvando las distancias, el románico por la planta de su nave o los contrafuertes de medio punto.
En la entrada del pueblo, conocida como “Las Eras”, encontramos fuentes, abrevaderos para las vacas y nuestra famosa “Peña Gorda”. Allí se encuentra el área recreativa con columpios y pistas de pádel, tenis y fútbol para la diversión de grandes y pequeños.