Aoslos

Los días de aire, cuando te encontrabas a algún vecino, soltaba: «Alguien se ha dejado la puerta abierta en Somosierra». Con esa frase entiendes rápido dónde está Aoslos: en la esquina más al norte de la Comunidad de Madrid, justo en la parte sur del macizo de Ayllón.

Y aunque esté en una esquina, no hace falta mover el coche para hacer todo tipo de planes y estirar las piernas recorriendo todos los lugares que no deberías perder durante tu estancia en Caoslos.

Si no te quieres cansar, dar una vuelta por Aoslos es indispensable. Hablamos de uno de los pueblos más pequeños de la Comunidad de Madrid, pedanía de su vecino Horcajo de la Sierra, del que la historia cuenta que, en su origen, éramos un barrio creado en la Edad Media alrededor de su ermita y de las cañadas y cordeles trashumantes.

Nuestros antepasados eran ganaderos y agricultores que se asentaron a lo largo de un camino con tenadas, pajares y huertos. De ahí surge la estructura urbana lineal del pueblo y la arquitectura tradicional, con muros de mampostería de granito con piezas mayores en las esquinas y vanos, y cubiertas con estructura de vigas de madera y teja curva tradicional.

Aún se conserva algún pajar con esta arquitectura, con pequeños, pequeñísimos vanos a modo de ventanas. Muestra del frío que debía de hacer en estos parajes serranos en aquella época.

 

Volviendo al siglo XXI, la citada ermita ya no existe, pero a la zona de la salida del pueblo la seguimos llamando con ese nombre. En el pueblo puedes ver un reloj de sol, un edificio rehabilitado donde se encuentra la fragua, un potro y diferentes fuentes colocadas estratégicamente en zonas por donde pasaba la reguera, como la llamada “La Cañada”, que cuenta con abrevadero para que bebieran las vacas, o la de la plaza.

 Resaltan, como joyas arquitectónicas del pueblo en su Calle Real, “La Casa de las Patatas” y la iglesia de San Isidro Labrador, de estilo rústico y tradicional, que bien puede recordar, salvando las distancias, el románico por la planta de su nave o los contrafuertes de medio punto.

 En la entrada del pueblo, conocida como “Las Eras”, encontramos fuentes, abrevaderos para las vacas y nuestra famosa “Peña Gorda”. Allí se encuentra el área recreativa con columpios y pistas de pádel, tenis y fútbol para la diversión de grandes y pequeños.

Bellidas

Si quieres estirar las piernas un poco más, desde Aoslos puedes visitar el pueblo fantasma de Bellidas y conocer los restos de la espadaña de su iglesia, hacer la ruta de los Molinos, pasear hasta llegar a las pozas del río Madarquillos o al puente romano por el que pasaba la Cañada Real, visitar Horcajo de la Sierra, conocer las antiguas vías del tren de la ruta Madrid–Burgos, pasar un rato fresquitos en el área recreativa de La Tejera o llegar hasta Piñuécar y buscar restos del frente que hubo allí durante la Guerra Civil. ¡Esto y mucho más sin coger el coche!

Si el día promete lluvias, puede que te encuentres con otro vecino que te avise: «El cielo está muy oscuro, las nubes vienen de Braojos, descarga seguro». Entonces quédate bajo techo, porque en la calle te mojarás: prepara un plan en casa tranquilamente o acude al Bar La Plaza para convertirte en uno más de Aoslos.

El cielo está muy oscuro, las nubes vienen de Braojos, descarga seguro

¡A menos de una hora de Madrid!

¿Cómo llegar?

En coche: N-1, Kilómetro 83

Mapa Madrid Aoslos